La Transición Española

¿Qué es la transición? 

La transición española abarca el período de tiempo en el que se llevó a cabo el proceso por el que España abandonó el régimen dictatorial liderado por el general Francisco Franco y adoptó un sistema democrático que culminó con la aprobación de la Constitución de 1978, la cual sigue vigente hoy en día. 

Esto quiere decir que la transición se completa en 3 años (20/11/1975 – 6/12/1978). Cabe destacar que el cambio se realizó siempre desde la legalidad, respetando todas las leyes fundamentales del régimen franquista y dejando constancia en todo momento de las decisiones que se tomaban. Pero si hay algo admirable y ejemplar en la transición es el pacifismo en el que se desarrolló, pues a pesar de la tensión social y política que acompañaba el momento, la conducta de todos los españoles fue impecable y se caracterizó por el respeto y la tolerancia. Prueba de esto es la ausencia de víctimas mortales causadas por enfrentamientos entre ciudadanos de ideología opuesta. 

¿Cuál era la situación de España durante los últimos años del régimen franquista? 

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Atentado de Carrero Blanco el 20/12/1973 a manos de ETA, conocido como «Operación Ogro»

Tras la ley de sucesión elaborada y aprobada por el Estado en 1947, Juan Carlos de Borbón fue elegido por Franco su sucesor en 1969, lo que anunciaba el estado de vejez del general y por lo tanto, la cercanía del final del régimen. Fue el atentado de Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973 el acontecimiento que dejó en evidencia la inestabilidad del régimen franquista.

El asesinato del presidente y mano derecha del caudillo fue un duro golpe para el mismo y una seña del problema interno más grave que atentaba contra el Estado, ETA. A esto se sumaban el fortalecimiento de la oposición, en su mayoría exiliada en Francia, y el descontento social generalizado que exigía mayor libertad individual y política. Franco decidió entonces que en adelante sería presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro. Finalmente, el 20 de noviembre de 1975 Francisco Franco murió y el príncipe Juan Carlos de Borbón heredó la jefatura de Estado el 22 de noviembre de 1975. Así comenzaba la transición.  

Rodríguez de Valcárcel nombra Rey de España a Juan Carlos I.

Arias Navarro y la elección del Rey. 

Poco después de la muerte de Franco, el Rey decide que entre en juego un personaje que sería clave en la transición: Torcuato Fernández-Miranda. Juan Carlos decide que su antiguo profesor de Derecho Político y cercano colaborador se plante al frente del Consejo del Reino y de las Cortes, pero opta por que permanezca como jefe del Gobierno Arias Navarro, quien acepta la renovación total del gabinete de ministros. Es en este momento en el que aparecen nombres tan sonados como Manuel Fraga o Jose María de Areilza, de talante más liberal, y Adolfo Suárez, un joven franquista escasamente conocido por los medios pero muy ligado al proceso de democratización. Este sería el verdadero comienzo de su carrera política tal y como la conocemos hoy en día. 

TORCUATO FERNÁNDEZ-MIRANDA CON ADOLFO SUÁREZ

El fracaso de la reforma política ideada por Fraga, la presión social y la estrecha relación de Arias Navarro con el franquismo obligan al Rey a pedir al presidente que dimita, y este, sorprendentemente, no ofrece resistencia alguna y presenta su dimisión el 1/07/1976. Comienza entonces el debate: el Consejo del Reino se reúne dos días después para elaborar la terna de la que saldría el próximo presidente de España. Esta terna estaba compuesta por Federico Silva (ministro de Obras Públicas durante el franquismo y fundador de Alianza Popular), Gregorio López Bravo (ministro de Asuntos Exteriores y de Industria durante la dictadura que abandona la política en 1978 como protesta por la aprobación de la Constitución) y Adolfo Suárez.  Esa misma tarde Torcuato visita al rey para presentarle los nombres elegidos por el Consejo y pronuncia su famosa frase:  

Estoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que él me ha pedido. 

TORCUATO FERNÁNDEZ-MIRANDA

No es mucho tiempo el que tarda Juan Carlos en designar como nuevo presidente a Adolfo Suárez, teniendo en cuenta que había solicitado personal y expresamente a Torcuato que hiciese todo lo posible por que el joven entrase en la terna y que ambos se conocían y tenían buena relación. Con estas palabras narra el entonces nuevo presidente del Gobierno su sorpresa:  

Entonces me llama Su Majestad por teléfono, me dice que qué estoy haciendo y le digo que estoy mirando papeles y ordenando el despacho de mi casa, y le digo que si quiere algo de mí. Me dice que no, que no quiere nada, que sólo quería saber cómo estaba. Poco después me llama Su Majestad  otra vez y me dice que si puedo ir a verle. Me voy efectivamente para allá y al llegar veo salir del despacho del Rey a Fernández-Miranda. el ayudante me dice entonces que pase, y así lo hago, pero en el despacho no parecía haber nadie. El Rey se había escondido detrás de la puerta, pero al entrar yo la cierra y me dice: «Te quiero pedir un favor». Yo en ese momento pensé que me iba a decir que no me enfadara por no ser presidente o algo así, que era muy joven y esas cosas. Y la verdad es que me dijo que si hacía el favor de aceptar ser presidente del Gobierno. Y yo, en lugar de pronunciar una frase histórica, pronuncié otra que no voy a repetir pero que venía más o menos a decir: ¡Por fin, ya era hora!». 

ADOLFO SUÁREZ.

El nombramiento de Suárez fue recibido como un jarro de agua fría por la oposición izquierdista, con incertidumbre y decepción por la población española y con gran sorpresa y confusión por los medios, que se esforzaban en recalcar los defectos del presidente: «carece de experiencia internacional, está ligado al franquismo, es de los políticos más desconocidos, su carrera política es demasiado corta…»  

¿Realmente se ha equivocado el Rey al elegir a Suárez o es parte de su estrategia porque le ve capaz de tomar el camino hacia la democracia? 

Los primeros pasos de Suárez. 

Adolfo Suárez es consciente de que debe actuar rápido y en consecuencia, por ello y para intentar ganarse al pueblo, decide dirigirse a todos los españoles por televisión para expresar sus intenciones y darse a conocer tal y como es, más allá de su pasado franquista. Así, el nuevo gobernador comunica su intención de democratizar el sistema, de encargarse de la reforma política que en su día fracasó con Fraga y de gobernar a todos los españoles con su consentimiento.

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De esta manera y queriendo alcanzar estos objetivos, Suárez opta por reunirse con los representantes de todos los partidos, legalizados y no legalizados, pero siempre desde la discreción. Con todos ellos habla de sus propósitos, de su proyecto de reforma y por supuesto de su intención de legalizar a todos los partidos de la oposición. El presidente quería que absolutamente todos los españoles fueran partícipes de la reforma y que, mediante el consenso, se lograse llegar a un acuerdo entre todas las fuerzas políticas existentes para que así no hubiese tensiones ni rivalidades. Finalmente y después de numerosas negociaciones, diálogos y pulsos al Estado, llegó la legalización del Partido Comunista de Santiago Carrillo el 9 de abril de 1977, sin duda un paso enorme hacia la democracia. ¿Habría acelerado la legalización del partido la detención, para algunos forzada, de su líder? 

Otro de los asuntos que fueron llevados a cabo con éxito y de gran importancia era la ley para la Reforma Política. Su creador, Fernández-Miranda, entregó este proyecto el 23 de agosto de 1976 a Suárez:  

 Aquí te doy esto, que no tiene padre. 

TORCUATO FERNÁNDEZ-MIRANDA

 Al día siguiente Suárez presentaba la ley al Consejo de Ministros asumiendo la paternidad del texto e introduciendo alguna modificación es aprobada por las Cortes el 18 de noviembre de 1976 con 438 votos a favor, 2 en contra y 57 abstenciones. Esta ley tenía carácter de Ley Fundamental y respetaba todas las leyes franquistas, es decir, suponía la instauración de un sistema democrático mediante el desmantelamiento de la dictadura franquista y las instituciones que aún subsistían de dicho régimen. De esta manera nadie podía alegar que el nuevo sistema era una infracción. La Reforma es sometida a referéndum el 15 de diciembre tras unas semanas de tensión y esta se aprueba definitivamente al contar con el 94,17% de los votos a favor y una participación del 77,72%. La medida había sido todo un éxito. 

APROBACIÓN DE LA LEY PARA LA REFORMA POLÍTICA EN EL CONGRESO

Principales obstáculos: “la semana trágica”.

¿Qué es lo que amenazaba al Estado con no alcanzar la democracia con las instituciones franquistas disueltas y todos los partidos legalizados? 

Es cierto que el franquismo como institución no existía y que lo que quedaba de él era una reminiscencia, pues ese sector tenía muy poco poder político y social, por no decir nulo. 

Es cierto que todos los partidos que en su día habían sido clandestinos e ilegales ahora gozaban de libertad política y esto era bien recibido. 

Es cierto que la transición destaca por su pacifismo. 

Pero también es cierto que ETA y los GRAPO continuaban activos e intensificaban su lucha. Sin embargo, la mayor ola de violencia conocida durante la transición se dio durante la llamada «Semana Trágica» de 1977. Esta comienza el 23 de enero con la muerte de un joven a manos de un grupo fascista. Arturo Ruiz se manifestaba en plena calle a favor de una amnistía total para los presos políticos de la dictadura cuando recibió un disparo.  

Al día siguiente la estudiante María Luz Nájera falleció a causa del impacto en la cabeza de un bote de humo arrojado por la policía cuando se manifestaba por la muerte de Arturo. Unas horas antes el GRAPO había secuestrado a Emilio Villaescusa, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, y también tenía en sus manos al conservador franquista Antonio María de Oriol, miembro del Consejo del Reino, desde el 11 de diciembre. Ese 24 de enero por la noche 5 personas mueren y otras 4 caen heridas durante un tiroteo en un despacho de abogados laboralistas, miembros del PCE y de CCOO.  

MATANZA DE ATOCHA

Todo esto apuntaba a un golpe de estado o, por lo menos, buscaba crear un conflicto entre los ultraderechistas que atacaban y los sectores izquierdistas afectados, pero esto no podía permitirse bajo ningún concepto, no después de la aprobación de la Ley para la Reforma Política respaldada por una mayoría de la población, no después de que España manifestase su deseo de ser libre.  

El día 25 de enero la oposición pide tranquilidad y responsabilidad y rechaza cualquier tipo de violencia y el 26 de enero la multitud se reúne en la plaza de las Salesas para despedir en silencio los féretros de los asesinados. Este período de la transición, el más difícil, finaliza con la liberación de Villaescusa y de Oriol a principios de febrero. Así recuerda el entonces presidente la «Semana Trágica»: 

Los momentos más difíciles para mí fueron los que se provocaron tras los secuestros de Oriol y Villaescusa, los asesinatos de los abogados de la calle de Atocha, de los policías y guardias civiles, de los estudiantes… En esos momentos la situación política era enormemente delicada. Yo dediqué muchas horas a evitar que en nuestro país se pudiera llegar a identificar democracia con desorden. Porque realmente lo que se pretendía era que hubiera democracia y libertad. La libertad conllevaba que la gente pudiera opinar en la calle, en los medios de comunicación, donde deseara. Pero aquellos atentados, tan criminales como todos, resultaban enormemente significativos por la identidad de las personas que habían sido secuestradas y asesinadas.  Era imprescindible transmitir al pueblo español la confianza en que, a pesar de todo, era posible lograr lo que queríamos, que no se trataba de un sueño irrealizable, que lo que buscábamos era algo que existía en la mayor parte de los países civilizados del mundo y que, por lo tanto, era posible lograr convivir en democracia. Claro, lo que sí se podía considerar un sueño es que se hiciera de la forma en que se hizo, porque es verdad que no existía ningún precedente histórico. 

ADOLFO SUÁREZ.

Así se reconduce el proceso de democratización y se toman una serie de medidas que nos acercan mucho más a ellas: la reforma de la ley de Asociaciones, el derecho de huelga, la prohibición de las actividades políticas de los miembros de las Fuerzas Armadas, la disolución del Movimiento Nacional y la nueva ley Sindical. 

Primeras elecciones libres, 15/06/1977. 

Las primeras elecciones democráticas tras la dictadura son anunciadas el 15/04/1977 por el Consejo de Ministros. Desde este momento, todos los partidos políticos se ponen en marcha con el objetivo de obtener los mejores resultados en unas elecciones históricas y de gran importancia: por fin el pueblo votaría, y lo haría por sufragio universal. El 15/06/1977 todos los españoles acuden a las urnas para elegir el futuro del país, lo hacen en un clima de expectación, incertidumbre e intranquilidad, pero a la vez con gran satisfacción.  

PRIMERAS ELECCIONES DEMOCRÁTICAS, 15/06/1977

El registro declara que el 77,1% del censo participa en la votación y los resultados son los siguientes: victoria de UCD con el 34,75% de los votos y 165 escaños, le sigue de cerca el PSOE con un 29,2% de los votos y 118 escaños; como tercera fuerza política se sitúa el PCE, con un 9,2% de los votos y 20 escaños, AP obtiene 16 escaños y el 8,2% de los votos y el Partido Socialista Popular registra un 4,4% de los votos y 4 escaños. Los partidos nacionalistas vasco y catalán también formarán parte del futuro panorama político: el PNV cuenta con 8 escaños y el 1,6% de los votos, mientras que el Pacte Democràtic per Catalunya alcanza el 2,7% de los votos y 11 escaños. Estos son los resultados oficiales de las primeras elecciones libres desde hace 41 años y el pueblo se ha manifestado. 

El 22/07/1977 se reúnen las nuevas Cortes democráticas en un ambiente de respeto, paz y democracia absoluto. Suárez, además de sentirse ganador, se sentía maravillado por lo que él llamó: “la reconciliación de los españoles”: 

En ese momento sentí que todas las Españas, cualesquiera que estas fueran y los motivos que las habían llevado a enfrentarse, podían entenderse en la elaboración de una Constitución para todos, como así fue poco después. Aquel fue un momento realmente gratificante para todos. 

ADOLFO SUÁREZ.

Ahora se iniciaba una etapa con nuevos retos: la superación de la crisis económica que azotaba al país (aquí entran en juego los conocidos “Pactos de la Moncloa”), la elaboración de una Constitución que instaurase definitivamente un sistema democrático y la ordenación del territorio.  

La aprobación de la Constitución Española. 

El 6/12/1978 la Constitución es sometida a referéndum y los españoles votan a su favor. Tras meses de trabajo, intensas negociaciones y fuertes enfrentamientos, se había alcanzado el objetivo inicial de la transición: crear una Constitución democrática. Todos los grupos políticos habían debatido sobre asuntos de gran importancia social y tan polémicos como el divorcio, el aborto, la pertenencia de España a la OTAN, la República… y llegando a un consenso se había elaborado.  El 27/12/1978 el Rey promulga definitivamente esta ley, símbolo del consenso entre todas las fuerzas políticas y del deseo unánime de todas ellas de convivir en un ambiente democrático. Ese día que se veía tan lejano en un pasado muy reciente había llegado, todos los españoles eran libres y estaban amparados por la ley. Dos días después, Suárez anuncia la disolución de las Cortes y convoca nuevas elecciones, en las que de nuevo triunfa UCD.  

La dimisión de Suárez. 

Eran varios los problemas que empujaron al entonces presidente a dimitir. La oposición, que ya había intentado acabar con él con una moción de censura fallida, ansiaba el fracaso de Suárez; UCD sufría una grave crisis en su seno, gran parte del partido estaba en contra del presidente y reclamaban una actualización en la dirección del partido y, por último, era una realidad que altos mandos del ejército se oponían a su mandato, mantenían una postura cerrada y comenzaban a buscar soluciones por su cuenta ante la inestabilidad política. Además, Suárez sentía que había perdido la confianza del Rey, por lo que no encontraba razón por la que seguir al mando. Ya había completado su trabajo y contaba con una gran obra política que con el tiempo se podría emborronar si continuaba en la presidencia. 

La realidad de los motivos y causas de mi dimisión como presidente hay que encontrarla en el acoso y derribo al que me sometió el PSOE, que logró erosionarme fuertemente, y a la división y encono de mi propio partido, la Unión de Centro Democrático, en el que se provocó -probablemente también incitada por el PSOE- una feroz contestación hacia mí. Los “barones” de UCD discutían todas y cada una de las medidas que adoptaba y el grupo parlamentario centrista mantenía una hostilidad permanente a cada una de mis decisiones. La reunión de los “barones” en “la casa de la pradera” planteó casi directamente la necesidad de mi dimisión.  

Pensé entonces que, si yo era el obstáculo para el buen entendimiento de los centristas y el normal funcionamiento de las instituciones, mi deber era dejar los cargos de presidente del Gobierno y presidente de la UCD. Pensaba, ingenuamente, que esta lección de ética política haría a los centristas reflexionar sobre su actitud y cambiar de conducta, y a los socialistas considerar que una oposición sin límites en la que todo era válido con tal d lograr el deterioro de la persona del presidente del Gobierno, podía hacer peligrar la democracia recién instaurada. Me equivoqué. 

ADOLFO SUÁREZ

 El 29/01/1981 Adolfo Suárez presenta su dimisión y se dirige a todos los españoles por televisión. Dadas las circunstancias, el comunicado deja atónito a todo el país, incluida la prensa. Llegaba así la decadencia de UCD, que acabaría disolviéndose años más tarde. Aún quedaba el breve gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo, que sucedería a Suárez en la presidencia del país por su partido.  

DISCURSO DE DIMISIÓN DE ADOLFO SUÁREZ EN RTVE

Antecedentes del 23-F. 

La ausencia de Suárez no había mejorado en absoluto el panorama político de aquel momento, ni siquiera había acabado con la crisis interna del partido. Las cosas seguían exactamente igual, pero sin Adolfo y su audacia al frente. Problemas como la ferocidad y la intransigencia del PSOE ante la ley de Divorcio y la duda de la derecha ante la alianza con la OTAN continuaban ahí y la inestabilidad política se veía alimentada por los problemas económicos que atravesaba España en aquellos momentos: alta inflación, problemas de desarrollo económico, pocas exportaciones… El 18/02/1981 se inicia la sesión de investidura, la cual fracasa. Por ello, se convoca una nueva sesión el 23 de febrero, con el objetivo de investir como presidente a Leopoldo Calvo-Sotelo. 

Es curioso que en noviembre de 1980 el presidente Adolfo Suárez había recibido, mediante los servicios de Información del Estado, un documento titulado “Panorámica de las operaciones en marcha”. En él figuran todos los planes, militares y civiles, que existen para derribar el gobierno. Entre ellos se encontraba el que se llevó a cabo. En ningún momento se pensó que ese descontento militar con el gobierno de entonces se fuese a plasmar el 23 de febrero con un golpe de Estado. Era evidente que el ejército no estaba de acuerdo con muchas cosas, sobre todo con la legalización del PCE, y que el ejército podía presionar, pero no era previsible que pudiese pasar algo así a estas alturas. 

El golpe de Estado protagonizado por Tejero.  

ASALTO AL CONGRESO

El 23 de febrero de 1981 el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, asalta el congreso gritando: “¡Al suelo todo el mundo!”. Son las 18:23. Algunos guardias civiles disparan al techo del hemiciclo y todos los diputados obedecen a las órdenes, todos menos tres. Adolfo Suárez, Santiago Carrillo y Gutiérrez Mellado permanecen en sus escaños. Este último ordena a Tejero que baje el arma y ambos se encaran. La tensión es máxima también en Valencia, donde Milans del Bosch ha declarado el estado de sitio. 

 El tiempo pasa lentamente, hasta que a la una de la madrugada el Rey se dirige a todos los españoles. La gran duda, si el Rey apoyaba el golpe o respaldaba la Constitución, quedaba totalmente aclarada. La Corona ordena a todas las autoridades que se respete el sistema democrático defendido en España por la ley. Así es como Milans del Bosch decide retirar las tropas de Valencia. Son muchas las preocupaciones y todas giran en torno al futuro comportamiento de Tejero. ¿Se rendirá y disparará a los diputados? ¿Mantendrá la calma? 

A las diez y media de la mañana del día 24 de febrero el coronel anuncia su rendición y pone unas condiciones, una de ellas exige que los asaltantes con rango inferior a teniente no sean juzgados. El papel se firmó sobre el capó de un vehículo militar y pasó a la historia como el “pacto del capó”. A las doce y media queda libre el Congreso. 

EL «PACTO DEL CAPÓ»

El mismo 24 de febrero el Rey reunió a las figuras más representativas de cada partido y reconoció que “el Rey no puede ni debe reiteradamente enfrentar con su responsabilidad directa circunstancias de tan considerable extensión y gravedad” pero que “la Corona se siente orgullosa de haber servido a España con firmeza y en el convencimiento de que la vida democrática y el respeto estricto a los principios constitucionales es la voluntad mayoritaria del pueblo español”.  

En efecto, todos los asaltantes con un rango inferior a teniente sortearon el sistema penal español y, de los 288 hombres que irrumpieron en el Congreso, solo 17 fueron juzgados por la ley. 

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