JOSÉ GARRIDO

José nació en 1936, estudió hasta bachiller y en la universidad se especializó en ingeniería técnica. Siempre vivió bien durante el régimen franquista y perteneció a la falange hasta los 11 años, como menor de edad. Ha trabajado en dos industrias de cobre principalmente, pero también trabajó con material refractario y en otra industria de bolsas de plástico. Actualmente está jubilado.

¿Cómo vivió la muerte de Franco? 

Con mucha intranquilidad porque creíamos que podía pasar algo y no conocíamos otro régimen. Me había criado en este ambiente. Mi padre había estado de militar con Franco y parecía que si este faltaba se podía originar otra guerra civil. No sabíamos lo que nos esperaba. Los niños no fueron al colegio. Se cree que prolongaron su muerte, deberían haberlo dejado morir tranquilamente. 

¿Cómo era su vida durante el franquismo? 

Vivíamos bien porque no conocíamos otra cosa. Es cierto que no se podía hablar en contra del régimen. Había una emisora que se llamaba “Radio Pirenaica” y estaba en contra del franquismo. La gente estaba tranquila, se ganaba muy poco y se pasaba hambre. No había comida, todo estaba muy controlado por la escasez que había dejado la guerra. No sabíamos ni que era una dictadura, era nuestra vida. La sociedad era totalmente distinta, ahora se vive mejor y ha habido muchos cambios. En ocasiones me cuesta mucho adaptarme a algunas cosas de esta sociedad. 

¿Cree que algo no debería haber cambiado desde entonces? 

No. La libertad es la libertad. Nos hemos pasado de un extremo a otro, no es lo mismo libertad que libertinaje. La libertad de expresión está descontrolada. 

¿Cuál es su opinión respecto a la legalización de los partidos izquierdistas, como el socialista y el comunista? 

En un principio Suárez me pareció un traidor. Una vez más, te digo que no conocíamos otra cosa. Ya hace mucho tiempo que mi opinión cambió totalmente y pongo a Suárez en un pedestal. Se jugó el tipo, igual que el Rey emérito. Cambié mucho de parecer en ese aspecto.  

¿Y sobre los sindicatos? 

Me pareció bien. En los sindicatos siempre confían a los más revoltosos. Tengo muy mala experiencia con los sindicatos. No había gente sindicalista preparada, en ocasiones eran antiguos presos sindicalistas con mucho resentimiento. Al menos en un principio tenían su importancia, ahora no tienen ni voz ni voto. En su día estuve metido en un sindicato y se discutía de verdad, no como ahora, que tenían que hacer más. 

¿Cómo vivió las primeras elecciones? 

A pesar de que fui cambiando siempre apoyé a Suárez. Hablaba de cosas muy concretas, como la OTAN o la UE. A todo decía que sí. Tenía un don de palabra y de convencimiento increíble. Convenció por eso a todo el mundo. Como él no había otro, fue el mejor de todos. Creí que lo matarían en algún momento, era muy liberal. 

¿Y la aprobación de la Constitución? 

Eso es lo que tenían que haber hecho ahora. Hoy en día los políticos no son como los de antes, ahora van al sillón, a ver quién manda más. En su día todos agacharon la cabeza y pensaron en qué era lo mejor para España, la transición. Todos tenían que sacrificarse, cedieron los de derechas, pero también los de izquierdas. Así se llegó a un acuerdo, que fue la Constitución. Que yo recuerde no hubo jaleos el día de la aprobación. 

¿Cree realmente que la transición fue llevada a cabo desde el consenso? 

Pues no sé si del todo, pero desde luego que sí hubo mucho diálogo. Creo que se hizo muy bien, lo que haya por debajo no se sabe. Fue muy bien aceptado por Europa, eso leí. Decían que España era un ejemplo a seguir.  

¿Qué opina de la Ley para la Reforma Política? 

Siempre opté por la reforma, como casi todo el mundo. Era el momento de cambiar. Yo había sido falangista y hacía cosas en contra de Franco cuando era estudiante. Te hablo de mucho tiempo antes de la transición. Estaba metido en el Sindicato Español Universitario y criticábamos mucho a Franco. 

¿Se hablaba de la democracia ya en el Sindicato Español Universitario? 

Que va. No se sabía nada de eso. Vivimos un cambio muy radical. Se ganaba muy poco, no se hacía la declaración de la renta y se repartía más. Todos teníamos una cartilla de racionamiento y a cada persona le tocaba un porcentaje de alimentos. Fueron momentos muy duros los que se vivieron tras la guerra, ¿quién iba a pensar en democracia?  

¿Cuál cree que fue la clave de la transición? 

El pueblo, realmente quería un cambio. Algunos militares también los incluyo, pero no todos. Muchos habían luchado en la guerra con Franco. 

¿Por qué cree que no se realizó un referéndum sobre si el pueblo quería República o Monarquía? 

La República, para mí, no funcionaba. De hecho, esa fue la causa por la que Franco se sublevó. Había mucha miseria. Franco debería haber hecho la transición, tenía mucho apoyo. No se hablaba de República o de Monarquía. Siempre se ha hablado de que la República no iba bien. Juan Carlos fue preparado desde pequeño para ser Rey. 

¿Qué tres personajes considera usted claves en la transición? 

El Rey tenía muchos partidarios y cumplió su trabajo. Sirvió mucho más de lo que se cree, a pesar de ser preparado desde pequeño sabía que había que cambiar. Suárez era la cabeza visible, quien convencía a la gente, era la mano derecha del Rey, hasta que salió democráticamente. Por último, Torcuato Fernández-Miranda. 

¿Qué pensaba durante el gobierno de Arias? 

Se vivía con expectativa y miedo. Era la mano derecha de Franco. 

¿Cómo vivió el 23-F? ¿Por qué cree que fracasó? 

Con un miedo horroroso. Mi hijo mayor estaba en Valladolid y quise ir, pero no me dejaron. Una de mis hijas estaba en Tarragona cuando pasó y estuvimos buscándole por todos lados. No había casi nadie en la calle. Dicen que Carmen Polo fue la que pidió a Armada que hiciesen algo. España estaba muy mal en esos momentos. La gente no quería por nada del mundo otra guerra civil.  

¿Cree que actuó bien el Rey?  

 Sí. Hizo de jefe del ejército y le obedecieron. 

¿Hemos alcanzado el punto álgido de la democracia? 

Que va, para nada. Aún son visibles muchos fallos muy graves. 

¿Qué fallos principales ve en nuestra democracia? 

La clase política. Estoy decepcionado. Siempre he sido votante de derechas por sistema. Hoy en día ni derecha ni izquierda, cada uno va a lo suyo. Se ha robado mucho, se han apropiado de mucho dinero, millones y millones. La clase política que a mí me gusta es la de antes, la de la transición, en la que todos pusieron su grano de arena para llegar a donde se ha llegado.  

El sistema judicial es lo peor que tenemos, la justicia está politizada. Quien no tiene dinero lo tiene mucho más difícil. Prueba de ella es lo de mi sobrina Ana Garrido, que destapó la Gürtel. Ha habido tres juicios y ha ganado hasta el del Tribunal Supremo. A Ana la han perseguido, la han echado a la cuneta, la han puesto verde… Escribió dos cartas a Esperanza Aguirre y la ignoraron. La justicia está politizada. 

¿Cambiaría algo del proceso? 

Marcaría más los límites. Hay unas rayas rojas que no se pueden sobrepasar. Hay que expresar las ideas sin hacer daño a nadie.  

¿Cree que en la actualidad hay enfrentamientos provocados por la transición? Es decir, por distintos puntos de vista sobre esta, por puntos no aclarados… 

Hay que arreglar muchas cosas aún. La ley electoral, por ejemplo. En España debe gobernar el que más votos tiene.  

¿Cree usted que la Constitución debería adaptarse a la actualidad y por lo tanto sufrir una serie de cambios o por el contrario cree que esta debería permanecer igual? 

Por supuesto que debería cambiar, por supuesto. Se lleva queriendo reformar la ley electoral mucho tiempo, pero nadie lo hace, ni el PP ni el PSOE. Será porque no les conviene. 

¿Cuál es su opinión sobre el Estado de autonomías? 

Creo que se han transferido muchas competencias. No se puede permitir que tengas una ferretería en Cataluña y por tener el cartel en español tengas que pagar una multa, ni que en un Congreso haya traductores de catalán a español. Estamos en España. Se les ha cedido mucha autonomía. El resultado es el nacionalismo que hay ahora. Siempre ha existido, pero ahora es muy fuerte. Esto se debe a la educación. 

¿Cómo afectó el terrorismo a la transición? 

El terrorismo es una canallada. Hicieron muchas barbaridades con gente conocida. Es una lacra, no los mataría, pero se podrían morir en la cárcel. El miedo se sentía por todas partes. 

¿Qué cambio es el que más se notó al pasar la democracia? 

La instauración de la democracia fue llegando poco a poco, no fue de la noche a la mañana. No se notó tanto el cambio, por lo menos en lo que es la vida, en política sí. Se notaron los sindicatos, había huelgas por todas partes.  

¿Cuál es el punto que considera el más importante de la Constitución? 

La libertad de expresión. Antes no se sabía nada de lo que hacía el gobierno, estaba todo tapado. Ahora todo es público. 

Para finalizar, ¿podría valorar de forma personal y global la transición? 

Para nosotros como familia no fue nada. Hay cosas que no nos gustan. No entiendo que habiendo tantas casas vacías haya problemas de okupas. La vivienda, según la Constitución, es un derecho, y en la práctica no es así. 

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